lunes, 23 de septiembre de 2024

Camba viejo no aprende a rezar

Confieso que soy de los que alguna vez usó el modismo “Camba viejo no aprende a rezar”, sea como excusa personal o como señalamiento hacia otros por su reticencia al cambio, teniendo por asumido de dónde proviene aquel adagio popular.

Hace pocos días terminé un trabajo sobre las “Misiones Franciscanas en la Cordillera de los Chiriguano”. La investigación me permitió comprender de mejor manera por qué los jesuitas tuvieron mayores resultados en Chiquitos y Moxos, que en Cordillera; por qué los franciscanos lograron en Cordillera lo que les fue mezquino a los jesuitas. Descubrí la figura relevante de Fr. Francisco del Pilar, un incansable plantador de misiones entre los guaraní y los chané en el piedemonte cruceño y el chaco.

En medio de todo eso, me encontré con un relato que podría darle sustento histórico al origen de la mentada sentencia.

Los jesuitas habían sido pioneros en el intento de evangelizar a los guaraní de Cordillera y el chaco. Cuando abandonaron la tarea, primero para concentrarse en Moxos y Chiquitos, y luego por su expulsión, tomaron la posta sacerdotes franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Tarija.

La tarea no fue fácil. Los guaraní eran gente muy aguerrida, que habían dominado a otros grupos que habitaban la zona antes que ellos, como los chané, de origen arawak.

Aproximadamente el año 1745, indígenas chané provenientes de las cercanías de Santa Cruz de la Sierra fueron hasta el pueblo de La Laguna y solicitaron ayuda al corregidor de Tomina, que residía allí, para defenderse de ataques de los guaraní que querían esclavizarlos. La ayuda fue concedida con la explícita condición de que, terminada la contienda contra los guaraní, los chané debían hacerse cristianos.

Vencieron los españoles y concedieron a los chané un espacio para que habiten, en un lugar denominado Pilipili.

Al principio, el presbítero Andrés Zabala visitaba Pilipili, predicaba el evangelio, enseñaba la doctrina y llegó a bautizar párvulos y algunos adultos. Luego de algún tiempo, Zabala se vio obligado a dejar esta obra y la gente quedó sin alguien que les instruya en la fe cristiana.

El 20 de julio de 1752 entró a Pilipili Fr. Gerónimo Justiniano, pero se encontró con la indiferencia de la gente y la fuerte oposición de varios capitanes o caciques, uno de ellos, Chindica, señalado por el P. Antonio Comajuncosa como un hombre perverso (1884, “El Colegio Franciscano de Tarija y sus Misiones: Noticias históricas recogidas por dos misioneros del mismo colegio”).

En este contexto, el corregidor del partido de Tomina los convocó para conocer sus intenciones. Thierry Saignes, en su libro póstumo “Historia del Pueblo Chiriguano”, editado por Isabelle Combès, recoge este texto del Archivo Franciscano de Tarija (1758, Manuscritos e Impresos de los Misioneros):

“Dijeron que querían ser buenos amigos deI cristiano, pero no cristianos, alegando dichos capitanes que ya eran de cabeza dura para poder aprender a rezar”.

Ese era su argumento. A pesar de ello, Fr. Francisco del Pilar se dio a la tarea de entrar a Pilipili en numerosas oportunidades para “ver si podría reducir a aquellos indios de dura cerviz”. Comajuncosa, en su obra ya citada, dice:

“No sabemos quién la tuvo más dura, si ellos para resistir a la fe, o este religioso para sufrir trabajos y vituperios. No aflojaban aquellos en su rebeldía; pero tampoco aflojó este en su constancia”.

Con el paso del tiempo, las adversidades producidas por una gran inundación y la persistencia de Fr. del Pilar, los indígenas permitieron la evangelización y el bautismo de sus infantes.

La historia quedaría incompleta sin mencionar que, a principios de 1768, hubo un cambio radical en el viejo capitán Chindica. No solo se convirtió al cristianismo, sino que animaba a los demás a asistir diariamente a los servicios religiosos. Sintiéndose enfermo solicitó ser bautizado. Falleció el 24 de agosto de 1768, recibiendo honrosa sepultura.

Parece que, aunque sea en viejo, sí se puede aprender a rezar, y eso me inyecta optimismo.

(Artículo publicado en la Revista Paréntesis de PEN Santa Cruz, en homenaje al 24 de septiembre)

jueves, 11 de junio de 2020

¿Un ciudadano, un voto?


Mi buen amigo Carlos Delius Sensano suele decir: "Hay que tener cuidado con lo que se pide, porque de repente te lo dan".

En las redes sociales, cada vez más gente utiliza erróneamente la consigna "Un ciudadano, un voto", para referirse a la modificación de la ley 421 (Ley de Distribución de Escaños entre Departamentos).

Desde luego que "un ciudadano, un voto" es un principio básico de la democracia y debemos asegurarnos que se cumpla. Para ello, entre otras cosas, se debe depurar el padrón electoral con el propósito de evitar que una persona esté empadronada más de una vez o que los "muertos voten".

Pero eso no tiene nada que ver con la demanda de redistribución de escaños y la modificación de las circunscripciones electorales. En este caso, la consigna debe ser "que cada voto valga lo mismo", o si lo prefiere: "que cada diputado sea elegido por similar cantidad de votos".

Como verá, no es lo mismo ni se escribe igual. No es que está lo uno contra lo otro, simplemente son dos problemas diferentes, que requieren soluciones diferentes.

Podríamos llegar a un extremo que se asegure la vigencia plena del principio "un ciudadano, un voto", pero si no se modifica la ley 421, pocos votos seguirán eligiendo a la mayoría de los parlamentarios.
¿Se entiende?

G. K. Chesterton decía: "No es que no sepan ver la solución, sino que no saben ver el problema".

Me temo que es lo que nos pasa... y así nos va.


lunes, 27 de mayo de 2019

Escúcheme Almagro


Quiero referirme a las repuestas que usted dio a los periodistas en el almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción, en Buenos Aires, en cuanto a la reelección en Bolivia.

Elijo considerar sus declaraciones en ese evento, porque se supone que tuvo tiempo de pensar sobre lo que hizo en Bolivia y ordenar sus ideas para contestar, por tanto, nada de lo expresado allí puede tomarse como una equivocación cometida por descuido.

Cuando Rubén Rabanal, Editor en Jefe de Ámbito Financiero, le preguntó su posición sobre la reelección en Bolivia, usted argumentó temas institucionales, como el “fallo de la Corte Suprema de Bolivia”.

Primero, habrá que ilustrarle que el Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia, antes Corte Suprema, jamás emitió ningún fallo sobre el particular, porque no le corresponde. No me diga que fue un lapsus porque lo repitió varias veces, por tanto, lo suyo es ignorancia supina.

Segundo, quien sí se pronunció fue el Tribunal Constitucional Plurinacional a través de la sentencia 0084/2017, pero lo hizo arrogándose competencias que no posee porque no es un poder constituyente. Además, usó la falsa premisa de que la reelección es un “derecho humano”, sacando de contexto el artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Como usted sabe, la Comisión de Venecia en su Informe sobre Límites a la Reelección ha expresado que esta, es decir la reelección, “no es un derecho humano”, de manera que la legitimidad de aquella sentencia es espuria.

Tercero, en su tuit del 22 de septiembre de 2017, además de pedirle a Evo Morales que respete la decisión popular que dijo NO a la reelección, usted afirma “Ningún juez puede levantar el dictamen del único soberano: el pueblo”. Si ahora pretende fundamentar su nueva perspectiva en un “fallo”, es por demás evidente que usted sí ha cambiado de posición. Negarlo es insultar nuestra inteligencia.

También usted se refirió a “antecedentes” y citó los casos de Oscar Arias en Costa Rica, Juan Orlando Hernández en Honduras y Daniel Ortega en Nicaragua. Hay pues una enorme diferencia con el de Bolivia: aquí hubo un referéndum, donde el pueblo consultado dijo rotundamente NO, cosa que no sucedió en los países que usted menciona. ¿Se entiende?

Cuando la periodista Natasha Niebieskikwiat del grupo Clarín le pidió su opinión sobre la posición de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en torno a Venezuela, usted se excusó diciendo “estaría contestando en términos de campaña electoral, definitivamente no es mi propósito y no lo voy a hacer”. Suena bien, pero uno se pregunta ¿por qué entonces vino a Bolivia a participar de eventos con un claro sentido de campaña electoral en favor del inconstitucional candidato?

No voy a extenderme con otros detalles, como sus gratuitos agravios a los ciudadanos que pedimos que se cumpla la Constitución de nuestro país y se respete el resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016.

Queda demostrado que usted no solamente cambió su posición de la manera más grosera, sino que, además, lo que dice difiere de lo que hace. Incoherencia le llaman y es imperdonable en alguien que ostenta su cargo.

Espero que no se moleste por hablarle directamente por su apellido. Es que no me alcanzó para llamarle “señor”. “Señor” era mi padre, que mantenía su palabra, aún cuando esta jugara en su contra.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Santa Cruz de la Sierra, el 24 de septiembre y Manuel Belgrano.

El 24 de septiembre de 1810 Santa Cruz de la Sierra se levanta contra el poder español, el Cabildo quita al gobernador y establece una Junta de Gobierno, y así se produce el llamado Grito Libertario encabezado Antonio Suárez, Manuel Mercado, José Andrés Salvatierra, Antonio Vicente Seoane, Juan Manuel Lemoine, entre otros, y como consecuencia se inicia el largo proceso de lucha por la independencia, sin perder de vista el antecedente del alzamiento del 10 de septiembre del mismo año en el Fuerte de Membiray.

Dos años más tarde, el 24 de septiembre de 1812, el Gral. Manuel Belgrano derrota a las fuerzas realistas comandadas por el brigadier Pío Tristán en la Batalla de Tucumán, producida en las cercanías de San Miguel de Tucumán, y que se anota como una victoria gloriosa por la superioridad númerica del ejército español (se dice que era el doble de las tropas de Belgrano).

Un año más tarde, el 24 de septiembre de 1813, llega a Santa Cruz de la Sierra el coronel Ignacio Warnes al mando de tropas enviadas por Belgrano para ayudar a la causa patriótica de estos lares. Warnes (ascendido en forma póstuma a General, mediante una ley que impulsé cuando fui diputado nacional) junto a Mercado, Salvatierra, Suárez y Cañoto llegarían a constituirse en los máximos libertadores cruceños.

Desde luego que como trasfondo hay un tema de fe, siempre presente durante la lucha emancipadora, pero más allá de eso me resulta muy interesante la estrecha vinculación entre 24 de septiembre, Santa Cruz de la Sierra y Manuel Belgrano.


lunes, 23 de mayo de 2016

Nobleza obliga...

Hace seis años expresé que la actuación contemplativa de Rolando Villena en la parte final de su presidencia en la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y la manera en la que se manejó su designación en la Asamblea Legislativa, hacían difícil pensar que la duda fuera un beneficio al inicio de su gestión como Defensor del Pueblo. (Ver http://napoleonardaya.blogspot.com/2010/05/cuando-la-duda-no-es-un-beneficio.html )

Conozco a Villena desde hace varios años y durante un tiempo formamos parte del directorio de una institución nacional. En aquella época aprecié su trayectoria de lucha por los derechos humanos, su sensibilidad y cordura; por eso me sorprendió que en a casos como El Porvenir y el de las muertes del Hotel Las Américas su postura no hubiera sido lo suficientemente firme.

Pasó el tiempo, y aunque durante la primera etapa de su gestión en la Defensoría daba la impresión de ir en el rumbo señalado por el vicepresidente de ser "defensor del gobierno", en determinado momento hizo un punto de inflexión. Desde luego que al poder no le gustó para nada la "impertinencia" de Villena de actuar conforme a ley y asumir la función que le correspondía, y lo atacaron de muchas maneras.

Nobleza obliga. Debo reconocer que Rolando Villena, a pesar de la intensa presión gubernamental y dos intentos de incendio en su casa para amedrentarlo, terminó su gestión haciendo lo que debía.

jueves, 18 de junio de 2015

¿Por qué se pone tan nervioso el gobierno?

El sacerdote católico Mateo Bautista propone que los presupuestos de salud de los gobiernos central, departamental y municipal destinen un mínimo del 10% para la salud.

Inmediatamente salta la respuesta iracunda del gobierno nacional, primero a través de voceros cuyas competencias no tienen nada que ver con el presupuesto ni con la salud; después por medio de los "quinta-columnistas" que usando las redes sociales pretenden descalificar al religioso; y finalmente el propio Presidente con palabras y tonos desmedidos.

Si, como dice el gobierno, el promotor de la campaña por mayor presupuesto para la salud está equivocado en los porcentajes, uno se pregunta ¿Por qué tanta agresividad desde las esferas del poder? ¿Por qué tanto afán de degenerar el debate hasta el despreciable ataque personal? ¿No sería suficiente con una serena explicación técnica?

Me cae muy bien don Mateo Bautista. En Santa Cruz sabemos de la credibilidad que goza en su permanente lucha por ayudar a los enfermos y lo respetamos. Supongo que ni en su momento de mayor pesimismo -si es que los tiene- hubiera imaginado recibir ataques tan arteros y bajos.

¿Cómo es que un cura católico, sin otra militancia que su fe y su deseo de ayudar a los enfermos, ha puesto tan nervioso a un gobierno?

Tengo la impresión que, mientras el régimen gobernante nos distrae con la discusión de porcentajes respecto a variables diferentes (PIB/TGE) y los insultos groseros en contra del sacerdote, aquí se está generando una cortina de humo para tapar otras cosas.

Para mencionar solo un ejemplo, ¿Quién dice algo sobre la develación de entretelones corruptos en el caso del ciudadano peruano Martín Belaunde Lossio, que apunta a gente de altas esferas del poder?





sábado, 4 de abril de 2015

Los programas de gobierno a la hora de la verdad



Una de las características de la campaña electoral recién pasada, aunque no exclusiva de ella porque también estuvo presente en procesos anteriores, es la inconsistencia de los programas de gobierno.

Las organizaciones de intermediación política, llámense partidos o agrupaciones ciudadanas, tienen la obligación de presentar sus programas de gobierno al Tribunal Electoral en plazos establecidos en un calendario.

La constatación demuestra que los planes presentados por la mayoría de las candidaturas solo responden a la urgencia de cumplir con ese requisito legal. Ya durante la campaña, la oferta electoral es diferente, porque es reactiva a los temas coyunturales emergentes de la cotidianidad o de las ofertas del contendor que parecen obtener buena respuesta del electorado.

Así por ejemplo, en la campaña municipal de Santa Cruz de la Sierra, si bien se mencionaba esporádicamente el problema del recojo de basura, no se escucharon propuestas serias de políticas públicas sobre el tratamiento de residuos sólidos hasta que se produjo el bloqueo de vecinos que pedían el traslado del vertedero. En ese momento todas las candidaturas incorporaron el tema a su discurso, pero lo hicieron como respuesta a un hecho puntual sin abordar soluciones estructurales de largo plazo.

Ahora, con los resultados conocidos, quizá sea el tiempo de estructurar realmente un programa de gobierno visionario y consistente.

En el caso de Santa Cruz de la Sierra, hay previsiones estadísticas que nos hablan de que al año 2020 duplicaremos nuestra actual población. Si con dos millones de habitantes tenemos una ciudad sumergida en el desorden y con muchos problemas no resueltos, es fácil imaginar lo que pasará si las tendencias se mantienen.

Es necesario que el liderazgo visionario se haga ver con propuestas que generen políticas públicas sostenibles en el tiempo, con un impacto de transformación positiva para nuestra sociedad.

Los programas registrados en el Tribunal Electoral y los presentados a la población durante la campaña son diferentes. Lo único que tienen en común es que fueron elaborados para responder a encuestas de percepción y a urgencias de algunos sectores, pero no a una visión estructural para los próximos 20 años.

Es hora que los servidores públicos electos dejen de pensar en función de campaña y reproducción del poder, y asuman la responsabilidad histórica de ser los constructores del futuro. Estamos en un punto de inflexión muy importante y no hay lugar para el aplazo.

viernes, 20 de marzo de 2015

Huele a podrido



Santa Cruz de la Sierra, la otrora ciudad “bajo el cielo más puro de América” huele a podrido.

Hace pocas horas se levantó el bloqueo que vecinos de la zona del vertedero de basura realizaron durante cuatro días pidiendo el traslado del mismo. Esta medida de presión hizo que por igual cantidad de días los desechos sólidos se acumulen en las calles, plazas, mercados y hospitales de la urbe cruceña haciendo que la fetidez se apodere de esta, con los consiguientes riesgos para la salud pública.

Pero más allá de la afirmación literal constatable, la condición en la que quedó la ciudad sirve como una metáfora para ilustrar el evidente grado de descomposición social, política, y valórica que experimenta.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido porque desde que se estableció el vertedero ninguna autoridad municipal hizo absolutamente nada por evitar los asentamientos humanos alrededor de él, ni en esta ni en las anteriores administraciones. Ante esa lenidad, el problema hoy ha llegado a tener proporciones que pudieron ser evitadas.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido porque muchos de los políticos encumbrados en el poder municipal desde hace muchos años, hicieron demagogia promoviendo “loteamientos” en zonas prohibidas, como la de Normandía, para después tratar de legalizar esas irregularidades por medio de ordenanzas bastardas.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido porque el poder político usa las instituciones del Estado para sus fines estrictamente partidarios. En el caso que nos ocupa la policía no actuó desde el principio del conflicto, como lo manda la ley, para garantizar el derecho constitucional de libre circulación, simplemente porque una diputada oficialista estaba detrás del conflicto, y había que mostrar lealtad con el poder político nacional.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido porque ahora pesa más la presión que la racionalidad. Vivimos en un escenario de anomia total, no por ausencia de norma sino por incumplimiento de la misma, donde el sector que presione más logra que las autoridades terminen cediendo por muy irracionales que sean sus demandas.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido por que ha perdido toda capacidad de planificación, de la que nos enorgullecimos en algún momento. Hoy reina la improvisación y las soluciones “parche”, muy a tono con los tiempos de populismo.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido porque el valor de la vida del ser humano ha perdido todo sentido. Ni a gobernantes ni a gobernados les importa el bien mayor de la vida y la salud pública, de tal modo que por intereses mezquinos son capaces de ponerlas en riesgo en plena época epidemias que generan emergencias.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido porque vos y yo somos indiferentes. Protestamos en las redes sociales pero no hacemos nada por crear una demanda política que logre la cualificación de los actores políticos. El carisma y la prebenda siguen recibiendo mayor respaldo en las urnas que la visión de ciudad, el proyecto y la cualidad moral del político.

Santa Cruz de la Sierra huele a podrido, y vos y yo tenemos la responsabilidad ciudadana de hacer algo para que las cosas cambien.
___________________________________________________________________
Napoleón Ardaya Borja es periodista y escritor. Vicepresidente de PEN Santa Cruz.